¿Qué pasa si una empresa tiene el patrimonio neto negativo? Consecuencias y recomendaciones.

2018-10-11T10:20:51+00:0005/03/2018|

En un contexto de crisis económica como el actual, muchas empresas se encuentran en la tesitura de encontrar en su balance contable una situación de patrimonio neto negativo.

La Ley de Sociedades de Capital marca que toda empresa de capital que vea reducido su patrimonio neto a una cantidad inferior a la mitad del capital social, será objeto de disolución.

Por este motivo, es necesario tener claro qué es el patrimonio neto de la empresa, así como el patrimonio neto negativo, cuáles son las consecuencias del patrimonio neto negativo y qué hacer cuando el patrimonio neto es negativo.

Aclarando conceptos: ¿Qué es el patrimonio neto?

El patrimonio neto de una empresa son todos aquellos elementos que forman la financiación propia de la empresa. En el balance contable implica la diferencia que obtenemos al restar el pasivo al activo.

Profundizando un poco más, digamos que el activo son todos aquellos bienes y derechos de una compañía, adquiridos en el pasado y que pretenden obtener beneficios en el futuro.

El pasivo, por su parte, es la fuente de financiación a partir de la cual hemos obtenido el activo que aparece reflejado en nuestro balance. Cuando no son recursos propios, pueden ser préstamos, deudas y obligaciones a corto o largo plazo.

Por tanto, ¿qué es el patrimonio neto? Todos los recursos propios de la empresa que surgen del capital social aportado por los socios, las reservas guardadas y los beneficios que la actividad económica que desarrolla la empresa haya generado.

Consecuencias del patrimonio neto negativo

Entonces, ¿es posible que una empresa se halle en situación de patrimonio neto negativo? La respuesta es que sí, porque dicha coyuntura se producirá cuando las pérdidas acumuladas sean superiores al resto de partidas que forman el propio patrimonio neto (capital social y reservas, preferentemente).

Una explicación sencilla para llegar a esta circunstancia es que el dinero aportado por los socios (capital) y el beneficio guardado de otros ejercicios (las reservas) se han ido consumiendo debido a las pérdidas que la actividad económica de la empresa ha generado.

Por todo ello, ha sido necesario recurrir al endeudamiento y el pasivo ha aumentado.

La consecuencia de esta situación es grave. Según la Ley de Sociedades de Capital, el patrimonio neto negativo causa la disolución de la sociedad, y los administradores tienen la obligación de convocar la Junta General en un plazo de dos meses para que se apruebe la mencionada disolución o se promueva el concurso de acreedores.

En este sentido, es necesario señalar que, en el caso de que los administradores no cumplan con estas directrices, serán responsables solidarios junto con la empresa.

Por tanto, se tendrán que hacer cargo de las obligaciones de la empresa. Además, la responsabilidad por la misma surtirá efecto desde el momento en el que tuvo lugar la causa de la disolución.

Esta causa de disolución, por otra parte, no aparecerá cuando el patrimonio neto sea negativo, sino anteriormente.

La causa se dará cuando el total de las pérdidas acumuladas provoquen que el valor del patrimonio neto sea inferior a la mitad del capital social.

¿Qué hacer cuando el patrimonio neto es negativo?

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La solución a este estado requiere que los fondos propios tengan de nuevo el valor que exige la Ley de Sociedades de Capital. Esto se consigue logrando la entrada de nuevos fondos en la sociedad.

Generalmente, se puede hacer de 2 maneras distintas:

  • Con una ampliación del capital social.
  • Con una aportación de los socios para sanear las pérdidas.

En ambos casos, el objetivo es aumentar los fondos propios de la compañía.

⇒ Supuesto 1: Ampliación del capital social

En el primer caso, los socios realizan una aportación a cambio de la cual recibirán participaciones de la empresa.

De este modo, es necesaria la escritura e inscripción de este hecho en el Registro.

En algunos casos, será necesario llevar a cabo lo que se conoce como «Operación Acordeón», o lo que es lo mismo, reducir y ampliar el capital de forma simultánea con el fin de sanear económicamente una sociedad.

Así, la compañía reduce su capital social para compensar su endeudamiento y sanear su balance, pero inmediatamente después lleva a cabo la ampliación del capital con el que capta nuevos recursos y puede continuar con su actividad normalmente.

⇒ Supuesto 2: Aportación de los socios a fondo perdido para reforzar los fondos propios

Estas aportaciones voluntarias no se recuperan, pero se hacen con el objetivo de reflotar la empresa.

En este caso, la operación es sencilla, puesto que simplemente es necesario un acuerdo de la Junta de Socios que quede reflejada en las Actas, sin necesidad de inscribir el hecho en el registro.

En definitiva, frente a la posibilidad de que la empresa se halle en una situación de patrimonio neto negativo las dos opciones son claras: cerrar o aportar los fondos propios necesarios para continuar con la actividad.

Antes del cierre definitivo, te recomendamos que solicites el consejo de los asesores de AYCE Laborytax porque su ayuda puede ser clave para favorecer su reflotamiento.

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