¿Cómo afecta el pasivo no corriente a la contabilidad de una PYME?

2019-09-25T17:38:08+00:0019/08/2019|

Cuando hablamos del pasivo no corriente, conocido también como pasivo fijo, se trata de todas aquellas deudas y obligaciones que tiene una empresa a largo plazo con terceros, cuyo vencimiento es superior a un año.

Son muchas las empresas que optan por financiar su actividad y mantenimiento a través de terceros, teniendo que cumplir con unas obligaciones que en el mundo de la contabilidad se conocen como pasivo. Pero, ¿cómo afecta el pasivo no corriente a la contabilidad de una PYME? ¡Te lo contamos!


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¿Qué es el pasivo no corriente?

En el balance de situación utilizado para llevar la contabilidad de una PYME nos encontramos el pasivo, y dentro del pasivo, tenemos que diferenciar entre el pasivo corriente y el pasivo no corriente.

La principal diferencia entre el pasivo corriente y el no corriente, es que mientras en el pasivo corriente el plazo de vencimiento de las deudas es inferior a un año, en el pasivo no corriente el plazo es siempre superior a un año.

Aunque ambos nacen de la necesidad de una empresa para obtener financiación, cuando el pasivo no corriente es superior al corriente, una PYME tiene más fuerza para negociar con los accionistas, y así obtener financiación más ventajosa.

En definitiva, el pasivo no corriente hace referencia a los créditos de financiación a largo plazo, teniendo que diferenciarlo de los créditos de financiación de pasivo corriente (corto plazo), para así elaborar un calendario de pagos que se ajuste a las previsiones económicas y al modelo de negocio de cada PYME.

¿Cómo se compone el pasivo no corriente de una PYME?

Según el Plan General de Contabilidad (PGC), el pasivo no corriente de una PYME loa forman las siguientes cuentas:

  • Provisiones a largo plazo.
  • Deudas con entidades de crédito.
  • Acreedores por arrendamiento financiero.
  • Otras deudas a largo plazo.
  • Deudas con empresas del grupo y asociadas a largo plazo.
  • Pasivos por impuesto diferido.
  • Periodificaciones a largo plazo.

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¿Cómo se puede utilizar el pasivo no corriente?

La principal ventaja que ofrece el pasivo no corriente a una PYME es una mayor liquidez, puesto que podrá utilizar el capital obtenido para realizar nuevas inversiones y acelerar los planes de crecimiento.

Desde el punto de vista de la contabilidad financiera, es indispensable diseñar un fondo de maniobra, en el que será necesario que el activo corriente sea mayor que el pasivo corriente. De esta forma, se dispondrá de un mayor margen de actuación si existiesen desajustes en el calendario de cobros y pagos.

Sin embargo, ante una situación crítica, la PYME se podría ver obligada a realizar un proceso de reestructuración de la deuda, para así poder solventar las deudas que tiene a corto plazo, y evitar situaciones concursales.

Esta reestructuración consistiría en transformar la deuda a corto plazo en una deuda a largo plazo, ganando tiempo para resolver posibles problemas financieros de la empresa.

Conclusión

El pasivo no corriente hace referencia a todas aquellas deudas y obligaciones que tiene una PYME con terceros, las cuales debe resolver a largo plazo (más de un año). Estrechamente relacionado con el pasivo corriente, es una fórmula de financiación que permite a una PYME obtener capital para afrontar posibles inversiones, disponiendo de un mayor tiempo para su devolución.

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