Pistas para la correcta interpretación del balance general de una empresa

2018-10-11T10:27:37+00:0017/10/2018|

El balance general de una empresa se muestra como un elemento fundamental de cara a conocer el estado financiero en el que se encuentra en un momento determinado. Dicho balance debe estar plasmado en un documento, el cual resultará muy útil para la dirección de la empresa a la hora de tomar decisiones.

Además, este documento en el que se muestra el balance de situación de una empresa debe presentarse en el Registro Mercantil, cada doce meses, de manera totalmente obligatoria.

¿Qué es el balance general de una empresa?

Cuando hablamos de balance general de una empresa, denominado también balance de situación, nos estamos refiriendo a un documento que plasma el estado financiero de una empresa en un determinado momento.

En este documento deben reflejarse todos los activos, pasivos, así como el patrimonio de la empresa en el momento en que se realiza. De este modo, en el momento en el que se lleve a cabo una nueva operación en la empresa, el balance general variará automáticamente, permitiendo llevar un buen control de costes que mejorará la rentabilidad de una empresa.

De esta forma, la empresa puede conocer el estado financiero en el que se encuentra en todo momento, lo que le servirá para hacer previsiones y para la toma de decisiones.

¿Cuándo debe hacerse el balance de situación de una empresa?

Toda sociedad mercantil está obligada a presentar en el Registro Mercantil sus cuentas anuales, en las que se encuentra el balance de situación, al final de cada ejercicio contable.

Para ello, la empresa debe preparar el balance general y, durante los seis siguientes meses al cierre, la Junta General tendrá que reunirse y aprobarlo definitivamente. Después, se dispone del plazo de un mes para su presentación en el Registro Mercantil.

Esto significa que si por ejemplo el cierre del ejercicio contable coincide con el año natural, la fecha límite para presentar el balance sería el mes de julio.

¿Cómo debe hacerse el balance general?

A la hora de completar el documento en el que se incluya el balance general de la empresa, es importante diferenciar los activos y los pasivos de la empresa en dos columnas:

Activos

Los activos hacen referencia a todos los bienes y derechos de una empresa. Estos pueden estar en propiedad de la empresa, tener un derecho de posesión, o ser de uso futuro.

Y dentro de los activos, estos deben dividirse en corrientes y no corrientes:

  • Activos corrientes: conocidos también como activos circulantes, se trata de aquellos activos que tienen una duración corta, normalmente inferior al año, y que están destinados a la venta: materias primas, deudas de los clientes, dinero en efectivo, etc.
  • Activos no corrientes: también denominados activos fijos o inmovilizados, tienen una duración fija y no están destinados a la venta: maquinarias, coches, ordenadores, instalaciones, oficinas, etc.

Pasivos

Dentro del balance de situación, los pasivos representan todas aquellas obligaciones y deudas de una empresa, independientemente de que sean a corto o largo plazo.

Deben dividirse de la siguiente forma:

  • Pasivos corrientes: se trata de aquellas deudas u obligaciones a corto plazo: gastos no pagados, sueldos, impuestos, etc.
  • Pasivos no corrientes: deudas y obligaciones de una empresa a largo plazo.
  • Patrimonio neto: pertenece a los pasivos de una empresa, y en él deben incluirse todas aquellas aportaciones hechas por los socios, así como los beneficios o ganancias obtenidas.

Claves para interpretar el balance general de la empresa

Para interpretar correctamente el balance general de una empresa, es fundamental ir colocando, a medida que se va creando, todos los bienes y obligaciones que tiene la empresa en un momento determinado, en las columnas de activos o pasivos.

Una vez finalizado, para calcular el balance de situación, hay que sumar todos los elementos que se incluyan en ambas columnas. Si dicha suma coincide en ambos casos, significará que el balance general se ha interpretado correctamente.

¿Qué importancia tiene el fondo de maniobra?

Y por último nos encontramos con otro elemento que debemos tener en cuenta al realizar el balance de situación. Se trata del fondo de maniobra, el cual hace referencia a la cantidad de recursos activos que dispone una empresa para poder financiar su actividad a corto plazo.

Para calcular el fondo de maniobra hay que restar el patrimonio y el pasivo no corriente al activo no corriente. Una vez calculado, los resultados que nos podemos encontrar son los siguientes:

  • Fondo de maniobra sea igual a cero: el activo no corriente tiene una financiación a largo plazo, por lo que no existe sobrante para poder financiar el activo corriente. Podría significar que existen problemas de liquidez.
  • Fondo de maniobra positivo: existe un exceso de fondos a largo plazo, que permite financiar los activos corrientes que necesita una empresa para desarrollar su actividad.
  • Fondo de maniobra negativo: significa que para poder financiar un inmovilizado, la empresa deberá endeudarse a corto plazo, por lo que no es un buen resultado.

Conclusión

El balance general de una empresa es un documento totalmente necesario, el cual permite identificar el estado financiero de una empresa en un momento justo. Hace un balance de los gastos, ingresos y saldos que ha tenido una empresa a lo largo de un ejercicio contable.

Si después de este post todavía te ha quedado alguna duda al respecto, puedes consultar sin ningún tipo de compromiso a nuestro equipo de asesores contables, para que te ofrezcan toda la información que necesites.

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